Quizá no era amor. Tal vez era esa pequeña necesidad de sentir algo diferente. Algo que cambiara mi vida por un momento.
-¿Qué haces cuando todo te esta yendo mal?
-Me encierro en mi cuarto y lo ignoro.
-Así que has formado un caparazón para esconderte y guardarte
todo.
-Supongo que si.
No te preocupes por mí, tengo arte para destrozarme sin dejar de sonreír.
"Éramos distintos… yo tan primavera y ella tan invierno;como la luz y la sombra, éramos opuestos, pero nos amábamos; yo amaba su frialdad y ella amaba mi calidez; algo nos faltó pero nunca supe que fue, solo sé que éramos distintos, tan distintos que no pudimos remediarlo."